domingo, 30 de agosto de 2009

Matriarcado celta

navegando por la  red, lo encontré y quiero compartirlo.
Sin duda alguna los celtas conocieron una forma de matriarcado en donde la mujer ejercía un papel social relevante. Las mujeres en el mundo grecorromano, por el contrario, no conocieron tal preponderancia ni libertad, salvo en el ámbito particular o familiar, lo que ya ponía de manifiesto Catón al decir: “los hombres de todo el Mundo, que en todo el Mundo gobiernan a las mujeres, serán gobernados por los únicos hombres que se dejan gobernar por sus mujeres: los romanos”.
Estrabón afirmaba refiriéndose a las poblaciones del norte peninsular (como Tácito lo hace en los mismos términos para otros pueblos europeos), que son los hombres los que ofrecen la dote a la mujer, las mujeres son las que heredan y las que casan a los hermanos. Las mujeres celtas también tenían una participación activa en las guerras, Apiano al relatar las campañas de los romanos en Iberia escribía: “las mujeres luchaban al lado de los hombres, y morían con ellos, sin dejar escapar jamás grito alguno al ser degolladas”. En su descripción comentaba que llevaban armas y que luchaban con ardor al igual que los hombres, sin hacer gesto de huir, llegando incluso al sacrificio tanto de ellas como de los suyos, antes que caer en la esclavitud, de todo lo cual Estrabón también se hizo eco en su relación de las tierras iberas. Aunque esto también se puede hacer extensivo, como se puede comprobar por las fuentes, al resto de la Europa celta.
Y no es de extrañar que en aquella Europa fuera precisamente una mujer celta la que llegara a ser reina, como Boudica, que lo fue de los bretones icenos y que encabezó una rebelión contra los dominadores romanos. Tampoco podía faltar en su mitología heroínas y reinas, como por ejemplo lo era el personaje mítico Mêve.
Sin embargo uno de los testimonios que mejor pueden dar fe de su influencia social y política, lo constituye el de Plutarco al relatarnos cómo los celtas, al cruzar los Alpes, tuvieron discordias entre ellos y hubieran llegado a una guerra civil si no hubieran intervenido las mujeres arbitrando y tomando decisiones de un modo irreprochable. Desde entonces los celtas continuaron deliberando con las mujeres los asuntos de guerra y paz y decidían, a través de ellas, las cuestiones conflictivas relativas a los aliados. En lo que respecta a Hispania, según los tratados de Aníbal, si los celtas acusaban a los cartagineses, los gobernadores y generales de los cartagineses serían los jueces, y si los cartagineses acusaban a los celtas, serían jueces las mujeres de los celtas.

1 comentario:

Jordi dijo...

Se nota un espíritu distinto en las gentes de Irlanda. Su amor por la música, la naturaleza, el sentido comunitario... Me encanta.
Puede que sean vestigios de ese matriarcado, asfixiado por el derecho romano y el posterior catolicismo.
Me ha parecido un post muy interesante, gracias. Me encantaría saber más sobre el tema.